Durante mucho tiempo, los perfumes de celebridades se sintieron como un “extra”: un producto más para capitalizar la fama. Pero algunos artistas latinos entendieron algo antes que el resto: una fragancia no es merch, es identidad líquida.
No se trata solo de oler bien. Se trata de llevar encima una era, una actitud, una forma de estar en el mundo.
Este es el top de artistas latinos que entendieron que el perfume también puede ser cultura.
Shakira — S by Shakira / Dance / Rock!
Sus fragancias no buscaron el lujo inalcanzable, sino la cercanía: perfumes frescos, femeninos y emocionales que conectaban con la misma audiencia que cantaba sus canciones.

Jennifer Lopez — Glow by J.Lo
Glow no solo fue un éxito comercial; creó una categoría. Demostró que una celebridad latina podía liderar el mercado global de fragancias y competir al mismo nivel que cualquier casa de moda tradicional.

Antonio Banderas — Blue Seduction / The Secret
Fragancias construidas para el mercado masivo, pero bien ejecutadas. Blue Seduction va por frescura acuática y cítricos, mientras The Secret apuesta por especias, canela y maderas. Masculino, elegante y fácil de reconocer.

Maluma — Royalty by Maluma
Royalty mezcla cítricos dulces, lavanda, maderas cálidas y ámbar. Es intenso, seductor y nocturno. Huele a escenario, lujo joven y ego bien puesto. Exactamente lo que su audiencia espera.

Daddy Yankee — DY by Daddy Yankee
Su fragancia no busca reinventar la perfumería, sino consolidar un legado. DY huele a trayectoria, a liderazgo y a respeto ganado. Es la materialización de un artista que entendió que su nombre ya es una institución.

Thalía — Amor a la Mexicana / Thalía Sodi
Huele a casa, a recuerdos, a cariño. Es ese perfume que conecta con emociones más que con tendencias. Muy corazón, muy Thalía.

Kenia Os – Muse
Kenia Os no lanzó “un perfume más”, lanzó un statement generacional. Huele a glow up, a independencia y a era propia. Es ese aroma que te pones cuando te sientes segura, cuando sales con amigas, cuando sabes que estás en tu momento.



